¿Porqué los videojuegos de antes eran más mágicos y especiales que los de hoy en día?

¡Hola de nuevo compañeros! ¿Como lo lleváis? ¿Bien? ¿Resacosos? ¿Llenos de la comilona del domingo? Yo un poco de todo. Y resulta que, mientras me estaba reponiendo del esfuerzo que me ha supuesto acabar con la comida que había en la mesa, me ha venido a la cabeza (como suele pasarme muy a menudo), hechar una viciada a la ansiada y querida máquina arcade que tengo en casa (ya os hablaré de ella más adelante). Y mientras estaba dando la medicina a los enemigos que me salían al paso en el fabuloso Viewpoint de NeoGeo, una pregunta ha cruzado mi mente: ¿porque los juegos de los 80 y 90 eran más mágicos y especiales que los de ahora? ¿Porque, cuando antes adquirías un nuevo cartucho para tu consola, te embargaba una extraña y sin embargo muy gratificante sensación de triunfo y alegría que no se puede comparar hoy en día? Y de pronto me he puesto a pensar. Y resulta que he encontrado algunos motivos que, en mi opinión, son los que más me han convencido. A ver si os convencen a vosotros también.

bimp1080p1. Tres monstruos del entretenimiento virtual.

La nostalgia.

Pues bien, el primer motivo que he pensado y que cualquier aficionado a los juegos retro puede pensar, y es muy normal, es que esa magia que desprendían los juegos en aquellos años se debe a la nostalgia: nostalgia de cuando éramos unos chiquillos que no medíamos mucho más de un metro de altura y nos quedábamos absortos y con la boca abierta, totalmente fascinados, al ver frente a nosotros un videojuego corriendo por la pantalla de un televisor de tubo de los de antes o a través de una inalcanzable máquina arcade, que pensábamos: ¿Esto es real? ¿Es tecnología del futuro? ¿Como puede ser que algo que salga por una pantalla de televisor pueda ser tan genial y asombroso? Haced memoria los más viejetes del lugar y desenpolvad los recuerdos de aquellos años. ¿A que sí? Pues claro que sí pues yo se, y vosotros también, claro, que en aquella época era así: soñábamos despiertos deseando tener una de esas consolas en casa y poder enchufarla cuando te viniera en gana. ¡Pero si ya nos quedábamos flipados mirando las HobbyConsolas y las Superjuegos! Repasando y mirando una y otra vez sus reportajes, las fotos ingame impresas en las hojas de papel, los catálogos del mítico Centro Mail de las últimas páginas en donde se nos mostraba el material que había en venta y que no podíamos adquirir… Hasta las revistas dedicadas exclusivamente a los videojuegos desprendían aquella mágica aura especial que las distinguía de todo. ¿Pero es sólo la nostalgia la que te hace sentir hoy en día que en aquella época los juegos eran más mágicos? ¿Es que los niños de hoy en día no sienten la misma fascinación cuando ven un videojuego o no experimentan la sensación del deseo de tener una PS4 o una One en casa, tal cual nos pasó a nosotros con las Nes, Master System 2, Mega Drive, Super Nintendo? Pues claro que lo experimentan, estamos hablando de niños y videojuegos. Pero no es lo mismo. No. Desde cualquier punto de vista, la nostalgia no es el único motivo. Hay otros. Por ejemplo este:

Lo que significaba y representaba el mundo de las consolas y los videojuegos para la sociedad de los ’80 y ’90 y, por ende, la mentalidad de aquellos padres respecto de los videojuegos.

Y es que es verdad, siendo además un punto de gran inflexión en el tema que estamos tratando. Hoy en día las consolas y los videojuegos ya hace tiempo que están totalmente integrados en la sociedad y son una “cosa más”, son “algo normal” y forman parte de la vida cotidiana de las personas. Ya no son una minoría como lo fueron en los ’80 hasta mediados los ’90. La sociedad hace tiempo que ha adoptado la cultura del videojuego como una parte más de nuestras vidas. En otras palabras: la sociedad está totalmente acostumbrada a los videojuegos, lo que permite una mayor facilidad a la hora de acceder a las consolas y sus juegos. Antes no era así. En aquellos años, el hecho de ir a gastarte unas 30.000-40.000 pelas de la época (unos 200-260 € hoy en día pero que si tenemos en cuenta la inflación del dinero, esa pasta equivalía como mínimo a unos 350-400€ actuales) en una Mega Drive o una Supernes eran un lujo y una exclusividad que a la gran mayoría de los padres de aquellos años no sólo les parecía una barbaridad excesivamente cara, sino que, además, algo moderno y extraño, innecesario y elitista. ¿Os habéis quedado con estas palabras? Innecesario y elitista. Tener una máquina de videojuegos en casa era algo que no entraba en los cánones de aquellos padres. Un claro ejemplo de la mentalidad de la gente de aquella época en relación a tan innovador, moderno, futurista y “extraño” modo de entretenimiento en el hogar, era cuando les pedías a tus padres una consola y lo más normal era que te dijera algo como esto: estás tú que tu padre va a gastarse 40.000 pelas para que juegues a la maquinita cara la tele. O esto otro: ¿Un videojuego? ¿Y no romperá eso la tele? A ver si por enchufarlo a la tele la va a romper… ¿A alguien más a parte de mi le pasó algo parecido? Seguro que sí. Estoy convencido de ello, pues era lo que pasaba en la mayoría de los casos: esa era la mentalidad predominante en la sociedad en relación a los videojuegos. Hoy en día, no nos engañemos, sigue siendo un lujo, pero los matices han cambiado mucho: ahora es un lujo que se asume y se adopta sin problemas porque los videojuegos ya están integrados en la vida de las personas y es algo “normal”, pasando a ser un elemento casi necesario en nuestras vidas. Los videojuegos se han convertido en uno de los más importantes modos de entretenimiento para las personas en el hogar. Por eso ahora, insisto y me repito, pese a continuar siendo un lujo (porque no nos es imprescindible para vivir), es un lujo que se a convertido en casi obligatorio tenerlo en tu casa para tu diversión y entretenimiento. Tú, ahora vas y te fundes 400 pavos en una PS4 o en una One, y es lo más normal del mundo. Nadie se te queda mirando todo flipado, con los ojos abiertos de la envidia, como si fuese algo inalcanzable. A finales de los 80 y principios de los 90, cuando a uno de tus amigos, sólo a uno entre todos, le compraban una MegaDrive o una Supernes, era como que se paraba el mundo. Ya ninguna otra noticia era tan importante como el hecho de que aquel amigo tuyo había sido agraciado con la suerte de tener una 16 Bits. Que te decías: será cabrón, le han comprado una MegaDrive, y yo me tengo que conformar con la clónica ya no de la NES, sino de la Atari 2600… ¡Y gracias! En definitiva, que éste es uno de los motivos más importantes de por qué los videojuegos desprendían aquella mágica aura que tanto los distinguía: la mentalidad de la sociedad en relación al mundo del videojuego, porque te dificultaba, y mucho, el acceso a una consola de videojuegos en tu habitación. Y claro, cuando una cosa escasea y, además, es tan deseada como lo eran los videojuegos en aquella época, esa cosa se convierte aún más en algo más especial y más icónico de lo que de por sí ya era.

Y un pequeño apunte: hoy en día, en mucho casos, son los propios padres (evidentemente los niños de aquellos años) los que le compran la consola al hijo casi sin pedírsela ellos mismos. No es lo mismo eso que tener que ir rogando a tus padres una y otra vez que te la compren, para acabar no comprándotela. ¿Cambia o no cambia? Ostia que si cambia, ¡y tanto que cambia! ¿Cuantos de vosotros os visteis en la misma situación o parecida? Seguro que muchos. Estoy convencido de ello.

573e891670b92aeeae1d88566da70d41_large2. ¿Será por falta de personajes?

La disponibilidad tecnológica para las personas de la calle.

Y es que, compañeros y compañeras, hoy en día la tecnología está al alcance de todos. Vivimos en una sociedad y época en que tenemos tecnología electrónica en todas partes: internet, ordenadores, ordenadores gamers con potencias y capacidades increíbles,  ordenadores portátiles, smartphones, tablets, Raspberry, bluetooth, 3G, 4G, Wifi, Smart tv, Blueray… la tecnología nos tiene totalmente invadidos. Hoy en día es mucho más barata de producir, de comprar y sobretodo de distribuir. Además, los componentes y precios actuales poco tienen que ver con los de hace 20, 25 ó 30 años atrás. Entonces, en aquellos años, la opción de poseer en casa un aparato tecnológico como uno de los famosos ordenadores de 8 bits MSX, CPC, Spectrum, etc… o algo tan avanzado como una máquina de videojuegos de 16 Bits (ya ni menciono los potentes ordenadores de 16bits, como el Amiga o el Sharp X-68000 y, como no, la Neo Geo) era una posibilidad muy cara para la época y que muchas familias no tenían la capacidad de poder adquirir (aparte de la mentalidad antes mencionada), con lo que aquello repercutía a los niños (y no tan niños) de la época (entre los que me incluyo): quedarte con las ganas de tener una consola de 16 bits (y en muchos casos, ni una de 8 bits). La tecnología era en aquellos años cara, muy cara, y por tanto, de difícil acceso. Por eso su diponibilidad para las personas estaba bastante restringida, haciéndola distante y, por tanto, deseada.

¿Y hoy en día? Hoy en día, en prácticamente todas las casas hay videojuegos y/o alguna consola: PS1, PS2, Game Boy Advance, Nintendo DS, PSP, Supernes, MegaDrive, Dreamcast, PC’s (los pc’s de aquellos años eran por lo general bastante irrisorios y con muy poca potencia)… incluso los propios smartphones se han convertido en plataformas de videojuegos, en muchos casos espectaculares e impensables hace unos pocos años atrás. En nuestros días hay cantidades industriales de material videojueguil por todas partes, cosa que en los ’80 y ’90 era todo lo contrario. Sí, mola más tener una PS3, PS4, 360, One o WiiU, ya lo sé. Pero a una mala, puedes tener una PS2 por casa de algún primo o tío que la retiró y, como muestra de un tío enrollado y molón, te la dio después de hacerse con una PS3 ó 360; pero ojo, que una PS2 sigue siendo un maquinón, y con ella puedes jugar al extensísimo catálogo de la consola más vendida de la historia (aparte de que los juegos hoy en día están tirados de precio y en cantidades industriales por todas partes). Además, la PS2 está repleta de grandiosos juegos de enorme y contrastada calidad: GT4, God of War, Devil my Cry, PES, Tekken, Final Fantasy, Budokais, Metal Gear, Resident Evil, Tourist Trophy… ¿Teníamos en los ’80 y ’90 la posibilidad de vivir una situación similar? ¡Que va! Ni de coña. Ni punto de comparación. ¡Si hasta los primeros emuladores de MAME no los empezamos a disfrutar hacia finales de la década de los ’90! Son dos escenarios completamente distintos y que varían notablemente la visión y los sentimientos de los que vivieron su infancia en aquella época y de los que la viven en estos días.

retrogame3. ¿Que no tienes suficiente con los héroes de la anterior foto? jajajaja

La distribución y facilidad de acceso a las consolas y sus videojuegos.

Globalización y comunicación. Estos términos y su implementación y mejora en el día a día, han permitido que actualmente la distribución y el comercio entre los distintos continentes del planeta sea muchísimo más rápida, más fácil y más satisfactoria que antes (evidentemente los medios de transporte también han mejorado). ¿Y por qué digo esto? Fácil. Muy fácil. Lo voy a ejemplificar con este ejemplo:

La tan querida Mega Drive de Sega, se lanzó un lejano 29 de Octubre de 1988 en Japón, en agosto de 1989 en EEUU y en Canadá y, finalmente, en noviembre de 1990 en Europa. O sea, que cuando en Japón ya había gente que hacía dos años que le cascaba de caliente a la consola y la disfrutaban como cosacos, aquí en Europa la gente esperando como tontos para poder hacer lo mismo. ¡Dos años para empezar a vender la consola en nuestro territorio! Dos años poniéndonos los dientes largos y recibiendo información a cuentagotas (no existía internet y los medios de información eran escasos) de lo que allí se estaba cociendo, lo que aumentaba aún más las ansias y las expectativas ante las posibilidades que brindaba aquel maravilloso hardware. Y así, con todas las consolas en aquellos tiempos hasta más o menos mediados de la década del 2000. La sacaban en Japón, un año después en América del Norte y dos años después y últimos de todos, los europeos. Esa espera, ese período de tiempo en el que tú sabías que aquello estaba allí, que tenías una ligera idea de lo que era capaz de correr porque habías visto unas pocas imágenes escuetamente explicadas en no-se-qué revista y la imposibilidad para poder conseguirlo (recuerda que entonces éramos niños o adolescentes, no adultos) porque no había internet y tenías que buscarte la vida como pudieras… todo ello contribuía a que entorno a aquellos sistemas se creara una especie de aura, ¿como lo podría decir…? Como un aura mística que le daba esa magia especial. ¿No lo crees así? Yo pienso que sí:

Sabías que existía.

Sabías que estaba en el mundo.

Sabías que eran pocos los que tenían una.

Y sabías que era muy difícil, extremadamente difícil en muchos casos, conseguir que tus padres te compraran un consola de aquellas.

Y claro, que no se me olviden los puntos de distribución de videojuegos en nuestro país. En estos días, hay tiendas especializadas exclusivamente en videojuegos en muchos sitios. Antes, tenías que desplazarte a las grandes capitales de provincia (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao…) si querías acudir a una tienda especializada sólo en consolas y videojuegos. ¡Y había una o dos por capital! En los grandes centros comerciales también se podían encontrar videojuegos, pero eran una pequeña sección dentro de la grandiosidad de aquellos sitios. Los tiendas especializadas escaseaban mucho en aquellos años. Ahora en cambio, hay bastantes puntos de venta, tanto en las grandes capitales como en las ciudades más pequeñas y menos importantes demográficamente y que están a pocos minutos en coche de donde vives. Esto hay que tenerlo muy presente: no es lo mismo, ni parecido, salir a la calle y que paseando cómodamente tengas a pocos minutos y a unas pocas esquinas de tu casa la tienda del Game, que tener que desplazarte sesenta o setenta kilómetros para comprar una consola o un videojuego. Cambia mucho. Muchísimo. Y más aún si eres un chavalín que va todavía en bici. Casi nada: ni dinero para comprar, ni medio de transporte para llegar.

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4. Ansias y más ansias. En nuestras mentes esto es lo que pasaba, pasa y pasará siempre.

Lo que representaba tener una consola en casa y los videojuegos: la escasez en aquella época.

Sí, ya sé que estoy dando vueltas a lo mismo, pero es que va todo relacionado. En estos días, tenemos tal cantidad de material de entretenimiento lúdico, tanto de consolas como de videojuegos, que en una vida no nos da bastante tiempo para jugarlos y terminarlos todos. Puede que no nos demos cuenta, pero tenemos almacenados miles de juegos entre originales y emuladores: no apreciamos lo que tenemos. En cambio, en cuanto una cosa es muy deseada y además escasea o es de difícil acceso (como los videojuegos en nuestro país en los ’80 y ’90), esa cosa es más buscada y anhelada por todos y más significa para el que tiene una. Eso era lo que sucedía en aquellos años: los videojuegos, ya lo he dicho, eran una cosa minoritaria y no era fácil ni barato conseguir material del bueno. ¿Un ejemplo? Como ya he mencionado antes, cuando a uno de tus amigos le compraban una 16 bits, se paraba el mundo. Así. Sin más. De repente, aquel amigo tuyo se convertía en el centro de atención y de envidia de la pandilla. El nuevo estatus que adquiría este niño a la vista de los otros niños era como de “puto amo”. Eso también pasa hoy en día, ¿verdad? Todos deseábamos ir a su casa y poder disfrutar de la abrumadora tecnología que corría por los circuitos de aquellas máquinas. Y esta personita, gracioso él, sabedor de lo que tenía y de que todos queríamos ir a su casa, aun te ponía los dientes más largos cuando anunciaba en el patio de la escuela que había adquirido el último cartucho del Sonic, o del SuperMario, o del deseado y super-admirado SuperButoden de la Snes (del que ya hablaré más adelante); y las sentadas que se hacían de niños en casa del propietario de la 16 Bits eran antológicas e irrepetibles: todos sentados en el suelo, con la vista fija en la pantalla del televisor esperando religiosamente a que te tocara tu turno para poder flipar con aquellos juegos inalcanzables para la mayoría. ¿Quién de los que ha vivido en aquella época no ha pasado por una de estas situaciones? Pues muy pocos, claro. Era lo que pasaba en aquel entonces: uno la tenía y los otros iban a su casa.

¿Otro ejemplo? Soy de una pequeña localidad valenciana de unos 2.500 habitantes, ¿ok? Pues en aquellos años 92 y 93, teniendo yo por entonces 9-10 años y cogiendo los niños y niñas de 5 generaciones distintas, seríamos aproximadamente un total de 150 chavales. ¿Y esto para que cojones nos lo cuenta este tio? Pues bien, de estos 150 niños y niñas de diferentes edades, ¿quereis que os diga cuántos eran propietarios de una MegaDrive? Ya no de una Supernes, que era más cara aún que la máquina de Sega (por supuesto, ni hablamos de la Neo Geo); de una Mega Drive: con los dedos de las dos manos, y aún te sobraban, se podían contar aquellos afortunados niños… Asombroso, ¿verdad? La diferencia de niños que tenían una 16 bits de los que no la tenían, era brutal. ¿A que hoy en día pasa lo mismo con las One, PS4 y PS360? Y claro, con tan pocas consolas presentes, menos posibilidad de tener más juegos a los que jugar y descubrir, a parte de que el deseo de jugar con ellas nunca decrecía, más bien lo contrario. Éste es otro gran motivo de peso que nos indica porque aquellos juegos eran más mágicos y especiales: la escasez que había y que dificultaba que pudieses disfrutar con asiduidad de aquellos videojuegos.

dragon-ball-z-super-butoden-super-nintendo5. Uno de los títulos más deseados en aquella época. Se llegaron a pagar cantidades desmesuradas para traerlo de Japón, ¡en versión NTSC, ojo! Aaaah, pero fue el primer gran juego de Dragon Ball.

Los juegos más superiores y brutales estaban en las salas arcade.

Y ya para terminar, el summum de aquellos años. El “tope gama” de los videojuegos. La tecnología más inalcanzable e imposible de conseguir: las máquinas arcade.

Y es que no es lo mismo poder disponer en casa tuya, desde tu habitación, del último grito en videojuegos y jugarlos a la gana, que tener que ir a los recreativos de la esquina a dejarte la pasta para poder disfrutar de los más impresionantes juegos del mundo: insuperables, fantásticos, gráficos imposibles para las máquinas domésticas, jugabilidad y rapidez inigualables… y que además sabías que era totalmente imposible el poder tener esto en casa para tu uso personal. ¿Es suficiente para desear y soñar con estos videojuegos? ¡Y tanto! Por supuesto que era motivo más que suficiente para soñar con aquellos videojuegos: Streets Fighters, Out Run, Xmen vs Street Fighter, Metal Slug, Tortugas Ninja, Battletoads, Aero Fighters, 24 Horas de Suzuka, Cadillacs & Dinosaurs, Neo Drift, Samurai Shodown, Blazing Star, Dungeons and Dragons… ¡dios que recuerdos! ¿Como no teníamos que desear tener estos juegos? Eran lo más maravilloso videojueguilmente hablando, e igual de inalcanzables. ¿Os imagináis que hoy en día existieran unas máquinas que fueran más potentes que la One, PS4 y PC’s? ¿Sí? ¿Y que para jugarlas tuvieras que ir a un sitio especializado y dejarte la pasta para poder formar parte de esos mundos virtuales? Además, era una época en que cada videojuego que sacaban era más sorpresa, más novedad, cosas que no se habían visto o que superaban por mucho lo que habían sacado antes. Hoy en día la industria del videojuego es muy diferente. Hace años que no se innova como se innovó en aquellos años. Hoy en día se tiene la sensación de que todo es más de lo mismo de lo que han estado haciendo los últimos años (CoD, Fifa, Assassins, Forza, GT, GTA…) ¿Es o no? Aquello también te dejaba más impactado, pues muchos de aquellos juegos y sus mecánicas eran novedosos y era apasionante descubrirlos y jugarlos cuando los tenías delante sin previo aviso (no había nadie que te informara sobre los lanzamientos arcade ni de las máquinas que podrías encontrarte al día siguiente en el salón recreativo de tu barrio o pueblo).

Finalizando ya, decir que la inalcanzabilidad con respecto a aquellos juegos arcade también es otro factor importante de porque son más mágicos los juegos retro. Y claro, a ello también contribuía, y mucho más de lo que mucha gente piensa, la desinformación y dificultad que había para saber de los videojuegos arcade que venían y habían (que había muchísimos que no salían de Japón). Hoy en día, ¡pam! ¡Al youtube! Y enseguida a ver un video de ese juego que te interesa. Al instante. Cuando te venga en gana. Lo ves en movimiento, ves lo que ofrece y puedes decidir comprarlo o no. Durante las dos décadas de dominio arcade, muy pocas fueron en verdad las vías de información que permitían saber algo de los videojuegos que se estaban preparando o de los videojuegos que partían la pana en su momento en los salones arcade; es decir, información prácticamente nula al respecto.

Y ya que saco el tema de la información. ¿Donde teníamos que ir en aquellos años a buscar algo de información sobre los videojuegos? Internet y Youtube no existían (aún faltaban unos cuantos años para eso). A las revistas, claro. ¡Que recuerdos! Hobby Consolas, Super Juegos, Nintendo Acción, Todo Sega, Micromanía… sus llamativas portadas copaban inmediatamente nuestra atención desde la estantería del kiosko tras semanas de esa ansiosa espera ante la llegada de un nuevo número, el olor que desprendían cuando las tomabas entre tus manos al tiempo que tu mente bullía de excitación al imaginar lo que te ibas a encontrar entre sus inigualables páginas, las promocionales cintas VHS de Sega o Nintendo con exclusivas imágenes en movimiento de sus videojuegos… tardes y tardes repasando aquellas páginas repletas de maravillosas imágenes de videojuegos, sólo o con un amigo. Y aquellas cintas, ¿cuantas veces las pusimos y las vimos? Claro, ¡si es que era el youtube de aquella época! Eran la única manera de poder ver los videojuegos en movimiento sin tener la consola. Como han cambiado las cosas. Y eso para los videojuegos de consola, porque para los videojuegos arcade era más difícil todavía, ya que no había prácticamente nada a donde acudir para buscar información, al menos en España.

street-fighter-2-wallpaper-1024x6406. El rey de la lucha en las salas arcade. Hadoken!!!

En fin, que si se dice que los juegos de antes desprendían más magia y eran más especiales y deseados que los de hoy en día, creo que con estos motivos os podéis hacer una idea del porqué, pues profundizan en este aspecto tan “especial” de los juegos retro y que es lo que hace que, al menos en mi caso, los adore y los aprecie tanto. Más que los de nueva generación. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que no me guste reventar unos cuantos enemigos al Gears of War, o hacer algunas carreras pilotando en Forza o F1, o descubrir nuevos horizontes en el Mass Effect. ¡Eso es abosultamente genial! Pero por mucho que ofrezcan, todos estos juegos de ahora no podrán tener nunca jamás el encanto, la magia y esa aura de distinción y exclusividad de la que hacen gala los juegos retro, los videojuegos de una época totalmente diferente a la actual.

Por eso, gracias a la conjunción de éstos motivos, cuando adquirías un cartucho para tu Mega Drive, Super Nes, Nes, Master System e incluso de la Game Boy o la Game Gear, te invadía aquella incomparable sensación de triunfo y de alegría que te llenaba todo y te hacía ser el niño más contento del mundo. ¡¡¡Nos vemos!!!

Os dejo aquí abajo dos enlaces de videos comerciales de Sega y Nintendo que regalaron en la Hobby Consolas allá por los años 92-93. ¡El youtube de aquellos años! Disfrútalos.

La ley del más fuerte (Sega)

https://youtu.be/5YRvuwHrYpI

Pura dinamita (Nintendo)

https://youtu.be/99p7kIhOBxA

Toni Benavent

RetroGamer empedernit hahahaha. Fa falta dir alguna cosa més?

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Comments

  1. Estoy comiendome el bocata de la mañana en el curro mientras leo esto y e sentido una gran nostalgia con el articulo… Quien era, mis sueños y donde estoy… Horas releyendo los articulos de las revistas, mirando cada esquina de las fotos… soñando con aquel juego que solo un milagro podia lograr que apareciera en tu casa. Y cuando un amigo te invitava a casa a jugar a esa maquina que deseabas…ufff era muy intenso. Yo no juego cosas actuales, para mi, ese tiempo nunca acabo. Es mas facil conseguir material hoy, si, pero me sigue ilusionando cuando ves algo desconocido homebriu o de la epoca. Nunca deje de jugar lo que hoy se llama «retro». No llegue a adaptarme a las 3d. Me encanta el 2d y ese especie de arte que envuelve el pixel. Los arcades me encantan y el desafio que la mayoria de estos juegos ofrecen. Partidas no muy largas pero muy intensas…dandolo todo.

    Gran reportaje, hay muchos pero este, realmente me hizo mirar atras en mi vida. Gracias!

    1. Sobretodo, gracias a ti por tus palabras. Es agradable saber que te haya gustado el reportaje 😉
      Personalmente agradezco mucho ese “renacer” que han experimentado los videojuegos de aquellos tiempos pues, aparte de hacerme revivir recuerdos y momentos que tenía guardados muy profundamente, me a hecho descubrir verdaderas joyas jugables que se pasaron por alto (¿cómo jugar a todo lo que había?) y darme cuenta de que aquella forma de entender y de hacer videojuegos me gusta más que lo que ofrece la actual industria videojueguil, tremendamente prostituída y taaaaaan diferente a lo que una vez conocimos.
      Un saludazo compañero!!!

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