A menudo echo la vista atrás…
…y no puedo evitar que mi mente sea asaltada por los gloriosos recuerdos de aquellos años en que los videojuegos eran “
mágicos, sorprendentes y alucinantes

¿Qué hay de nuevo por aquí compañeros? ¿Cómo habéis pasado las vacaciones? Espero que bien, claro. Ya han terminado los días largos, soleados y calurosos, los paseos por la playa, esas horas muertas de relax… y para volver de nuevo a la vida real, nada mejor que despejarse con uno de los más míticos y vivificantes juegos de cuantos hayan existido en el universo de los videojuegos: Out Run.

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Estamos de celebración: 30º aniversario

¿Cómo pasa el tiempo, eh? 30 añazos nada más y nada menos que cumple este mes de septiembre de 2016 nuestro adorado y mil veces jugado Out Run. Increíble, pero cierto. Hace ahora 30 años, un septiembre de 1986, Sega dejaba alucinado a todo el planeta con la puesta en escena de un título que se convirtió en mítico nada más llegar a los salones arcade: Out Run.

Sí, ya sé que se ha hablado mil veces y en mil sitios de este juego, que se han hecho análisis, reportajes, videos… pero es que es uno de mis juegos favoritos, de los que más me impactó cuando empezaba a ir a los recreativos allá por el 93, uno de los que más juego cuando tengo algún rato muerto y enchufo la GPD XD. Sí, soy outrunmaníaco jajajaja. Y ya que estamos de aniversario, no quería dejar pasar la oportunidad de dedicar un pequeño reportaje a tan pionero y magnífico juego. Y no voy a hablar de tecnicismos, ni de si el equipo AM2 usó dos chips Motorola 68000 y un Z80 para el sonido y demás jerga técnica. No, de eso ya se ha hablado en mil sitios. Voy a centrarme en lo que representó este juego y los sentimientos que hacer revivir nada más lo vemos reflejado en una pantalla.

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Un juego de velocidad convertido en mito nada más llegar a los salones.

Lo sé más que de sobra y, sin embargo, no puedo evitar mirarlo casi todas las veces. En la esquina inferior derecha de la pantalla del título reza lo siguiente: 1986 SEGA. El que está escribiendo este reportaje, tenía en el momento del lanzamiento de la máquina recreativa, la tierna edad de 3 años. Yo lo pienso, y la verdad es que me hubiese gustado muchísimo poder haber vivido aquel momento único con unos cuantos años más, más que nada por experimentar el impacto y el bombazo que sacudió a propios y extraños cuando tuvieron enfrente los hermosos y soberbios gráficos del Out Run en movimiento. En una época en la que los videojuegos estaban prácticamente en los albores de su creación y poco a poco estaban volviendo a despegar tras el batacazo de 1983, con las máquinas de 8 Bits dominando la escena arcade y doméstica, este juego corriendo en la fabulosa y avanzadísima placa Sega System 16 dejó atónitos y con la boca abierta a todo aquel que tuviese ojos para verlo. Gráficamente estaba en otra liga respecto a los juegos de su época. ¿Pero sólo por esos gráficos sublimes se convirtió este juego en mito nada más llegar a los salones recreativos? Bien hubiese podido ser en aquella época, pero no. El Out Run ofrecía mucho más que sólo gráficos de un nivel superior. Para empezar, el juego estaba hecho con la idea de ofrecer al jugador jugar con iconos de un ideal de excelencia que llegaban directamente a lo más profundo de tu corazón.  ¿Iconos de un ideal de excelencia? ¿De qué porras no está hablando el loco este?, pensareis algunos, ¿no? Pues es verdad. He ahí las pruebas:

-Te permitía conducir un estratosférico y exuberante Ferrari Testarrossa descapotable de color rojo (icónico a más no poder).

-Con sus cabellos dorados mecidos por el viento, sentada a tu derecha te acompañaba una (se suponía o directamente nos lo imaginábamos nosotros mismos XD) atractiva y no menos exuberante chavala, dispuesta a llegar hasta el fin del mundo junto a ti, pasara lo que pasara (bastante icónico también).

-En vez de preocuparte por llegar el primero, nos ofrecía la experiencia no ya sólo de correr a toda velocidad a bordo de un Ferrari, sino de “viajar” bien acompañado mientras atravesábamos los más variopintos y distintos escenarios del ancho mundo, adelantando uno tras otro al resto de conductores que viajaban por la carretera (bastante icónico también, ¿no?)

-Antes de empezar la carrera, podías elegir uno de los tres legendarios temas a través de la emisora de radio desde el salpicadero de tu Ferrari Testarrossa (no sé si esto sería muy icónico, pero desde luego en su momento fue todo un puntazo que molaba que no veas).

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¿Entendéis ahora lo de iconos de un ideal de excelencia? El juego reunió en sí mismo todos estos ideales de poderío y grandeza y los ofreció a los jóvenes jugadores que, yo mismo me incluyo, caímos rendidos sin remedio a sus pies. El cóctel que nos preparó Sega fue todo un bombazo que viajaba a toda velocidad hasta nuestros corazoncitos, guardándose allí para siempre jamás. Tenía los ingredientes justos y necesarios para acaparar nuestra atención desde el mismo momento en que ponías los ojos en él. Grande, muy grande Sega.

No era para menos, el inigualable y sublime Yu Suzuki era un genio. Sabía perfectamente lo que quería y cómo lo quería. Prácticamente todo en este juego estaba planeado minuciosamente. Inicialmente, quería hacer llegar a la gente un videojuego basado en la película Cannonball de Burt Reynolds, y aunque el resultado no fue exactamente lo mismo, da igual: el juego es una verdadera maravilla.

El maestro Suzuki quería que el juego fuese reconocible hasta por la música, y quién mejor para llegar a lo más hondo de nuestros recuerdos a través de las melodías que el señor Hiro Kawaguchi, que dio vida a los tres temas que forman parte del Olimpo de los videojuegos:

  • Magical Sound Shower (adoro esta melodía. La de recuerdos y sensaciones que me despierta).
  • Passing Breeze
  • Splash Wave

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Además, fue pionero con la introducción del “bilinear parallax scroller”, que es lo que te permitía que al final de cada escenario pudieses elegir por donde continuar tu viaje: bien a la izquierda o bien a la derecha; la decisión era tuya. Un total de 15 escenarios distintos por los que poder pasar a toda velocidad, y con la particularidad de que había, además, 5 finales distintos dependiendo de las direcciones que habías ido tomando a lo largo de tu viaje. ¿Es que se podía ser más genial? Si no me equivoco, el único juego que te ofrecía algo tan fantástico en aquellos momentos era el genial shoot’em up Gradius, sólo que en el Out Run los escenarios eran mucho más bellos y agradables. Esto, aparte de ser toda una novedad, fue todo un acierto, pues la re-jugabilidad del juego se disparó hasta límites insospechados: nunca hay dos partidas iguales, ya no tanto por las direcciones tomadas a gusto del jugador, sino por los agresivos vehículos que salen a nuestro paso dispuestos a “alegrarnos el día”, representados por otros icónicos (otra vez jugando con los iconos) vehículos fácilmente reconocibles:

  • Chevrolet Corvette – 1972
  • Porsche 911 – 1985
  • VW Beetle o Escarabajo – 1971
  • BMW E30 descapotable – 1985
  • El típico todoterreno o camioneta estadounidense – ¿1980?
  • Y los enormes y mastodónticos camiones americanos – ¿1980?

 

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Porque estos conductores que iban saliendo a nuestro paso, eran de lo más “amables”. Ellos hacían lo posible para dificultarte el paso y entorpecer tu rápida y triunfal marcha por los diferentes, hermosos y pintorescos paisajes que surcaban veloces a nuestro alrededor: cambiando deliberadamente de carril, poniéndose delante, cerrándote el paso en plena curva… ¡Un ejemplo a seguir, desde luego! Pero elevando sobremanera la diversión y haciendo que llegar al final de la quinta etapa sea siempre un gran desafío. ¡He ahí otra de las grandezas del juego! Habrás jugado infinidad de veces y, aún así, no siempre llegas al final con el tiempo suficiente para entrar en meta. Bendito juego pixelado… jajajajaja.

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Clica con el botón derecho sobre la imagen y podrás verla más grande 😉

Tal y como he dicho más arriba, todo en el Out Run estaba pensado y calculado al milímetro para atrapar a los jugadores y atraerlos sin remedio hacia su abrumadora grandeza.

¿Hacía falta algo más para atraer aún con más fuerza a la gente? Pues no, en realidad no hacía falta nada más, pero Sega en aquella época era grande, muy grande. Y no se les ocurrió otra cosa que coger la placa Sega System 16 y meterla dentro de un espectacular y muy vistoso mueble con asiento, pedales, palanca de cambio, volante con feedback y movimientos del cockpit a través de unos hidráulicos laterales. El producto resultante fue sublime e inolvidable: un éxito rotundo en todo el mundo desde el mismo momento de su lanzamiento, convirtiendo el Out Run en uno de los más míticos e icónicos juegos de la historia y elevando a la compañía Sega a la categoría de reina de los salones arcade.

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Realmente no tengo mucho más que decir. Sí quiero resaltar, que antes los videojuegos eran más mágicos y especiales porque, entre otras cosas, la tecnología no llegaba tan fácilmente como ahora a la gente, y aquellos súper-fantásticos juegos arcade se mantenían mucho más tiempo frescos y actuales pese a que hubiesen pasado algunos años tras su lanzamiento. De hecho aún recuerdo perfectamente cuando, allá por el lejano 93,  abrieron dos salones recreativos en la pequeña localidad de donde soy, y en uno de ellos estaba el Out Run con el mueble “de luxe”… Pues sobre tener por entonces el juego 7 años a sus espaldas (7 años atención, a ver si hoy en día sucede lo mismo), durante muchos meses fue la máquina más solicitada y la que más gente congregaba a su alrededor. Cierto que la espectacular puesta en escena de la recreativa llamaba mucho la atención, pero es que lo que ocurría en la pantalla era de una genialidad tan sobrecogedora, tan mágica, tan imprevisible, tan… única, que rápidamente pasabas del mueble y te centrabas únicamente en lo que ocurría en el juego.

¡La de chapas que se echaron en aquella máquina! De hecho, un amigo mío se pulió en una tarde 500 pesetas de la época sólo en el Out Run. ¡500 pesetas ya era mucha pasta para un crío de 10 años! ¡Y las pulió todas en el Out Run! Y, ¿sabéis que? Ninguna de las partidas que jugó fue igual a las otras. Simplemente genial.

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RetroGamer empedernit hahahaha. Fa falta dir alguna cosa més?

Comments

  1. El Out Run era mucho Out Run.. Era y es en la actualidad.
    Yo lo considero desde siempre el “buque insignia” de Sega.. y mira que ya la compañia ya hizo buenos juegos antes y depués de este..
    Joder 500 ptas.. Yo si tenia 50 en su tiempo para gastar en máquinas era un puñetero logro.
    En este año estamos de suerte todos los amantes de Sega.
    Yu suzuki esta activo de nuevo con la realización del Shenmue III.
    Y digo esto último, porque saber que la persona responsable del esplendor de Sega en los 80, continua creando juegos de nuevo.. Es gratificante a saco !

    1. Hola Jeknoid, la verdad es que el Out Run es uno de los juegos más míticos de todos los tiempos, independientemente de si te gusta el juego o no. Pocos juegos han alcanzado una relación “verlo-flipar-amarlo-jugar-flipar más aún-amarlo indefinidamente” tan acentuada como el Out Run.
      La posibilidad que ofreció en aquellos años de conducir un Testarrossa acompañado de una inseparable rubia, adelantando sin parar vehículos y más vehículos a través de hermosos y variados paisajes pixelados y todo bajo unos gráficos que dejaron al personal de turno con la boca abierta, ha sido uno de los momentos marcados en rojo (nunca mejor dicho XD) en la historia de los videojuegos.
      Personalmente, creo que el mayor logro de este juego radica en la sensación de libertad que atesora con gran maestría: puedes ir por la ruta que quieras sin preocuparse de rivales o de posiciones, simplemente viajar por viajar. Eso sí, a toda velocidad.
      Genialidad en estado puro.

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